lunes, 30 de noviembre de 2015

Me quitaste el mundo que me habías dado

Tú me diste un mundo que yo no conocía. Ese en el que yo era la princesa de la torre y tú el caballero que la rescataba. Me diste aliento cuando luchaba porque una puta palabra saliera de lo más profundo de mi garganta. Y cuando me veía fea o me sentía inútil, tus ojos me veían como a la más bonita y sentías que era perfecta... aunque no lo era. Joder, no lo soy.

Pero, ¿qué más da? Todo eso ya no está. Me regalaste palabras que son un cero al lado de todo lo que piensas decirle a ella. Me hacías el amor hasta la madrugada cuando tus ojos se conforman con desnudarla con solo una mirada. Ella llega, aparece por la puerta en una habitación en la que estoy yo y soy relegada al segundo puesto más doloroso.

Nunca seré la primera para ti. Nunca serán mis mensajes los primeros en leerse, ni mi llamada la más esperada. Nunca se te achicará el estómago ni se te acelerará el pulso cuando escuches mis te quiero sonar suave en tus oídos. No alargarás las conversaciones ni me mirarás con complicidad. Nunca me dedicarás más tiempo que el que deseas que ella toque con sus dedos y se quede contigo todo lo que pueda. Todo lo que puedas. Y pese a la pena que eso me produce... seguiré enganchada a tus besos en mi cuello, a tu olor sobre la piel y tus caricias en la espalda. Seguiré enganchada a ti, aunque tu corazón no es para mí. Seguiré sonriéndote y deseando que sea en mí en quién pienses cuando me devuelvas la sonrisa. Continuaré fingiendo que no lo sé o que no me importa. Que no tengo ni idea de todo lo que ella es para ti.

Y que cuando huyes, para que no se sienta sola. Que cuando temes, para que no se enfade. Que cuando te acercas, para que no se vaya de tu lado... yo seguiré detrás de ti como una sombra, esperando mi turno, las sobras de lo que quieras darme. Podrán decir que soy estúpida y probablemente lo sea, pero no me importa. No cuando se trata de ti.

Quizá algún día repares en mí y te fijes en esa chica que te mira con anhelo sin poder evitarlo. Bueno, tal vez no, tal vez no lo hagas. Porque cuando ella llega... yo desaparezco.

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