domingo, 29 de abril de 2018

Ya no te recuerdo...

Ya no te recuerdo, aunque hoy es uno de esos días en que sí. Me alegra ver cómo has cumplido todos tus sueños, cómo vives cada día como si fuera una nueva aventura sin detenerte mucho tiempo en un solo lugar. Me fascina ver cómo has convertido tus lágrimas en alas para poder volar, lejos, a dónde siempre has querido. Yo sigo aquí, haciendo lo mismo de siempre. Sigo despertándome temprano cada mañana. Sigo viviendo sola y he dejado de tener los mismos amigos.

Siempre me vi en un futuro contigo. Siendo parte de esos sueños que teníamos en común y que nos quedaban por cumplir. Te escuchaba en mi propia risa, acabábamos los proyectos, y disfrutábamos de los éxitos refugiándonos tras los fracasos. Pero ya no me acuerdo de ti. Ni de tu risa. Ni de cómo me mirabas. Los recuerdos se van alejando y solo me queda la certeza de que en algún  momento me hiciste feliz.

¿Y qué fue lo que pasó? Esa respuesta no la tengo, ni vaga por mi mente. No hay una sola memoria que fiche la desgracia de haberte perdido, aunque ahora tampoco desee volver. No quiero que vuelvas, solo asediarme a la nostalgia de vez en cuando, porque no lo neguemos... fuiste algo muy bonito en mi vida. Pero ni tú ni yo hicimos nada por salvarlo.

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