jueves, 3 de junio de 2021

Para siempre

Pensé que no volvería a escribirte nunca más, pero aquí me tienes. Tengo la necesidad de hacerlo por última vez. Para siempre.

Qué dos palabras esas, ¿verdad? Pueden significar lo más bonito del mundo y lo más triste a la vez. Y aunque pensamos que nuestra historia acabaría con un para siempre feliz, terminó por no ser así. No pasa nada, las historias siempre tienen un final aunque el nuestro llegó más pronto de lo que soñábamos.

Imagino que a estas alturas del partido no te importará saber acerca de los sentimientos que se esconden tras estas líneas. Muy intenso todo, supongo, pero siempre supiste que yo era así. Sin embargo, si te apetece leerlo, quizá te guste saber... que me di cuenta de muchas cosas durante el paso de estos años.

Me di cuenta de todo lo que hice mal, que visto en perspectiva, fue mucho. Y también me di cuenta de la razón por la cual somos incompatibles, ese gran misterio que ya no lo es tanto. Son tantas y tantas cosas por las que no funcionó, que duele pensarlo. Porque había amor, ¿verdad? Siempre lo hubo. Pero a veces eso no basta. No éramos lo que la otra persona quería o necesitaba y a la larga era intentar aferrarse a algo que terminaría destruyéndose y saltando por todas partes. Y creo que esa fue la clave de tanto daño... intentar encajar lo que no encaja.

¡Qué te voy a contar que no sepas! No voy a ponerme a hacer una tesis, somos conscientes de todo esto. Pero, al menos ahora, yo soy más consciente que nunca. Consciente de que hubo alguien que una vez apareció en mi vida, que me hizo muy feliz en muchos momentos. Con quién viví grandes aventuras y experiencias que nunca pensé haber vivido. Quién me rescató de monstruos sin saberlo y me permitió explorar muchas cosas de mí misma. 

Y estos años sin ti me han servido para conocerme a mí misma un poco más, para ser consciente de mí y de lo que quiero. Para mí y para otros. Soy más yo misma que nunca y me quiero lo que nunca me quise. 
Todos estos años sin ti me han servido para darme cuenta de que debo dejar de intentarlo, porque no te quiero para mí. Y seguro que tú tampoco me quieres para ti. Hay cosas de ti que no quiero y lo mismo te pasará a ti conmigo. Cosas en las que no encajamos, cosas que no se pueden tratar de cambiar... 
Tienes mucho amor que dar a otra persona que sin duda encaje contigo como una pieza de puzle perfecta. Que sea esa compañía que necesitas, con tus gustos, tus necesidades y tu misma manera de hacer las cosas. Yo no puedo darte eso, ni pude antes. Y solo cuando me di cuenta de ello, es que pude soltarte. 

Pero es gracias a ti y nuestra experiencia, que por fin he podido entregar mi corazón a otra persona. Quiero pensar que seré buena para ella, que sabré hacerlo. Sobre todo, sabré ver lo que quiero y lo que no y marcharme antes de forzar nada. Las relaciones tienen que fluir. Tienen que ir de dos personas que se quieren hasta reventar, que se miran y lo saben, que ríen por nada... va de dos corazones que explotan de felicidad.

Solo me queda decirte que me guardo todo lo bueno, sin duda. Pero que de lo malo también he aprendido mucho. Seguro que llegas a ser muy feliz con alguien que te quiera como te mereces, que haga que las horas se transformen en segundos y te emociones ante la perspectiva de todo lo que os parecéis.

Y habrá muchos días de mi vida en los que te pases por mi mente. Recordaré nuestros momentos más bonitos o los lugares a los que siempre quise llevarte. Seguramente acabe pasando por un motel de mala muerte en Madrid y sonría o entre en cierto parque que vio a dos adolescentes ocultarse tras las plantas para besarse. Sí. Siempre te llevaré conmigo de alguna manera, supongo. Y eso es bueno.

Gracias por ser una de las historias más bonitas de mi vida. Eso nunca se olvida.

Es hora de que escribamos otras nuevas. 

Hasta siempre. Para siempre.



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